Las Tortugas Ninja comenzaron con un dibujo que Kevin Eastman hizo para divertir a su amigo Peter Laird. En ese momento, ninguno de los dos imaginaba que aquella ocurrencia terminaría convirtiéndose en uno de los cómics más conocidos de los años ochenta.
Antes de crear a Leonardo, Raphael, Donatello y Michelangelo, Eastman y Laird eran dos jóvenes dibujantes que intentaban abrirse camino en el mundo de los cómics. No tenían una editorial importante detrás ni demasiado dinero. Lo que sí compartían era su interés por las historietas y las ganas de publicar sus propios trabajos.
Kevin Eastman y Peter Laird: dos aficionados a los cómics

Kevin Eastman creció en Maine, Estados Unidos, y desde pequeño se interesó por los cómics. Uno de sus lugares favoritos era una tienda llamada Nostalgia Comics, donde pasaba bastante tiempo buscando historietas.
Entre sus principales influencias estaban Jack Kirby, conocido por su trabajo en Marvel, y Richard Corben, creador de cómics como Den y Bloodstar.
Eastman también admiraba a artistas independientes como Vaughn Bodé, cuyo trabajo le mostró que era posible desarrollar un estilo propio fuera de las grandes editoriales.
Peter Laird, por su parte, vivía en Massachusetts y también llevaba años dibujando. Había estudiado Bellas Artes en la Universidad de Massachusetts y trabajaba como ilustrador comercial, aunque su verdadero interés estaba en crear cómics.
Los dos compartían una admiración especial por Jack Kirby y por las posibilidades que ofrecían las historietas independientes.
El encuentro que dio origen a las Tortugas Ninja

En 1981, Eastman visitó Massachusetts con la intención de encontrar oportunidades como dibujante. Durante ese viaje conoció a Peter Laird, quien trabajaba en un restaurante de la zona.
Para entonces, Eastman había descubierto una revista llamada Scat, publicada por Laird, en la que participaban varios artistas de cómics independientes.
Eastman decidió ponerse en contacto con él y mostrarle algunos de sus dibujos. Ambos descubrieron que tenían gustos similares y comenzaron a intercambiar ideas.
Con el tiempo se hicieron amigos y mantuvieron el contacto mediante cartas y llamadas telefónicas.
En 1982, Laird visitó a Eastman en Maine. Durante aquella visita, los dos trabajaron juntos en una historieta de Kirby que nunca llegó a publicarse, titulada Losers.
La experiencia les permitió comprobar que podían colaborar y que sus estilos funcionaban bien juntos.
Una casa compartida en New Hampshire

En 1983, Eastman se mudó a Dover, New Hampshire, para vivir con su novia. Poco después, Peter Laird y su esposa también se trasladaron a la ciudad.
Los dos dibujantes terminaron compartiendo una casa con sus respectivas parejas.
Eastman trabajaba en un restaurante de mariscos y Laird continuaba realizando ilustraciones comerciales. En sus ratos libres dibujaban y desarrollaban ideas para historietas.
No tenían un estudio profesional. Su espacio de trabajo era una habitación de la casa, pero allí podían dedicar tiempo a lo que realmente les interesaba.
Fue en ese ambiente donde apareció la primera idea de las Tortugas Ninja.
El dibujo que comenzó todo

Una noche de 1983, Kevin Eastman dibujó una tortuga de aspecto humano que llevaba un antifaz y sostenía unos nunchakus.
La idea era bastante sencilla: combinar un animal normalmente lento y tranquilo con la imagen de un guerrero ninja.
Eastman le mostró el dibujo a Peter Laird como una broma.
Laird encontró divertida la idea y realizó su propia versión. Los dos comenzaron a dibujar nuevas tortugas, agregándoles armas y distintas poses.
Lo que había empezado como una ocurrencia terminó convirtiéndose en un grupo de cuatro personajes.
La idea también tenía algo de parodia. En aquella época eran populares los cómics de superhéroes, los mutantes y las historias de artes marciales. Eastman y Laird mezclaron esos elementos para crear algo que, al principio, simplemente les parecía gracioso.
Así nació el concepto de las Teenage Mutant Ninja Turtles, las Tortugas Ninja Mutantes Adolescentes.
Mirage Studios: una editorial creada en casa

Eastman y Laird decidieron que las tortugas podían protagonizar su propio cómic.
Para publicarlo crearon Mirage Studios, una editorial independiente cuyo nombre hacía referencia a que, en realidad, no tenían un estudio como tal.
Trabajaban desde su casa y contaban con recursos limitados.
En lugar de buscar una gran editorial, decidieron publicar ellos mismos la primera aventura. Era una decisión arriesgada, pero les permitía mantener el control sobre sus personajes.
El cómic fue realizado en blanco y negro, siguiendo el estilo de muchas publicaciones independientes de la época.
También tenía un tono bastante diferente al de las series animadas que llegarían años después. Las primeras Tortugas Ninja eran más violentas y estaban pensadas para lectores de cómics de acción.
La primera edición de Teenage Mutant Ninja Turtles

En 1984, Eastman y Laird terminaron el primer número de Teenage Mutant Ninja Turtles.
Para financiar su publicación utilizaron sus ahorros y dinero prestado por un familiar de Eastman.
La primera tirada fue de aproximadamente 3.000 ejemplares.
Los dos autores se encargaron de buena parte del trabajo necesario para sacar adelante la publicación, desde dibujar las páginas hasta organizar su distribución.
El primer número llegó a las tiendas en mayo de 1984 y tuvo una recepción mucho mejor de lo que esperaban.
Los ejemplares se vendieron rápidamente y fue necesario realizar nuevas impresiones.
Eastman y Laird habían creado una historieta independiente con un presupuesto pequeño, pero habían conseguido llamar la atención de los lectores.
De una broma a una franquicia mundial

El éxito del primer cómic permitió que Eastman y Laird continuaran publicando nuevas aventuras.
Con los años, las Tortugas Ninja comenzaron a aparecer en juguetes, series animadas, películas y videojuegos.
La serie animada estrenada en 1987 fue especialmente importante para llevar a los personajes a un público mucho más amplio.
Aunque las versiones posteriores suavizaron la violencia y dieron mayor importancia al humor, conservaron la idea central de aquellos primeros dibujos: cuatro tortugas mutantes entrenadas como ninjas.
Lo más curioso de esta historia es que Eastman y Laird no comenzaron con un gran plan comercial. Eran dos aficionados a los cómics que compartían una casa, dibujaban durante su tiempo libre y querían publicar algo propio.
La primera Tortuga Ninja nació de una broma entre amigos. Todo lo demás llegó después.
